Por la cabeza de ella pasaban tantas emociones, ella estaba concentrada mirando sus ojos verdes escondidos detrás del flequillo rubio que le caía sobre la cara. No hacía nada más que pensar -"Si pudieses leer mi mente, si tan solo pudieses saber todo lo que pasa por esta loca cabeza, si pudieses saber que para mí ya no sos el pequeño que me visitaba siempre, con el que pasaba horas riendo, que para mí ahora sos un hombre, mí hombre, que desde hace años te quiero más que como amigo, que tenemos toda la vida compartida, y que sos vos el único que quiero que sepa todos mis secretos, sos con el único que no me siento sapo de otro pozo. Si tan solo supieras que desde hace años mi corazón es tuyo no mío, si tan solo supieras que te amo como nunca amé a nadie, porque sos al único que amé, amo y siempre voy a amar. LEE MI MENTE Y LEE QUE TE AMO. SOLO POR UNA VEZ, SOLO POR HOY HACEME LAS COSAS FÁCILES Y LEE MI MENTE. TE ESTOY DESEANDO AHORA MÁS QUE ANTES."
Por la cabeza de él pasaban pensamientos que nunca antes había tenido. El la miraba, contemplaba su perfecto rostro, sus ojos color café que brillaban de manera que nunca antes había notado. Sus pensamientos se iban multiplicando, su corazón latía cada vez más fuerte. Él pensaba -"¿Que es lo que siento? La miro a los ojos y se me acelera el corazón, siento algo que nunca antes sentí en mi vida. ¿Esto es lo que llaman amor los demás? Está tan linda esta noche, no, no ésta noche. Siempre estuvo linda. ¿Porque recién ahora me dí cuenta de que la amo? Hace días vengo pensando en ella constantemente, me duermo pensándola, sueño con ella y al levantarme lo primero que hago es llamarla por teléfono. Ella es parte de mí ya, hace años que la conozco. Vivimos tantas cosas, es perfecta. Somos el uno para el otro... Ojalá pudiese leer su mente. ¿Que estará pensando ahora? Me mira como si estuviese leyendo la mía, ¿podrá hacerlo? No, que va a poder, eso son cosas que solo pasan en las películas. Si pudieses leer mi mente, y yo pudiese leer la tuya, vos sabrías que yo muero por besarte, y ser a la única que le deje probar mis labios. Y yo podría saber que es lo que piensas en este momento, en el cuál te ves tan hermosa, bajo la luz de la luna, observándome con tus hermosos ojos. OJALÁ PUDIÉSEMOS LEERNOS LAS MENTES, SOLO ESO PIDO, SOLAMENTE POR HOY, ASÍ VOS TE ENTERAS DE QUE TE AMO. DE QUE NUNCA ME SENTÍ COMO ME SIENTO HOY. SI TAN SOLO POR HOY LAS COSAS FUESEN FÁCILES. SI TAN SOLO POR HOY PUDIESES LEER MI MENTE."-
Al pensar las últimas cosas él cerró los ojos bien fuerte, pero ella no lo pudo ver hacerlo ya que ella también había cerrado sus ojos. Ambos tenían la idea de que si lo deseaban mucho y se concentraban en pensarlo se iba a volver realidad. A los diez segundos todos los invitados empezaron a verlos, ellos se iban inclinando hacia adelante y sin darse cuenta se perdieron en un beso lleno de amor, en su primer beso, el beso que habían conseguido gracias a pensar tanto en el amor que se tenían, el beso que habían conseguido luego de años de amarse y serse correspondidos pero nunca antes haberse dado cuenta.
Desde esa fiesta, desde ese beso ellos se hicieron más inseparables que antes. Todos los días, a toda hora estaban hablando por teléfono, o encontrándose en plazas. Se conocían desde los cuatro años de edad, y desde esa vez habían sido mejores amigos. A los quince años se pusieron de novios. Y diez años más tarde en un día de frío, ellos se encontraban en una plaza. Al rededor nevaba, pero a ellos nos les parecía importar porque estaban juntos. Ambos estaban en silencio, mirándose uno al otro tal cuál lo habían echo la primera ves que demostraron su amor. Luego de un rato en silencio el chico se arrodilló frente a la chica, cerró los ojos fuerte y le dijo -"Ojalá pudieras leer mi mente y hacerme las cosas más fácil. Pero nunca lo logramos. Nunca pudimos leernos la mente, así que simplemente voy a tener que decírtelo con mis palabras. Te amo más que a nadie en este mundo de locos, sos la persona que me hace más feliz desde que tengo memoria. Y porque es con vos con la única que quiero comprtir mis problemas, mis sueños, y el resto de los latidos de mi corazón te quiero proponer matrimonio."-
Ella se quedó congelada, no sabía con que palabras responder. El había dicho cosas tan hermosas y ella era tan tímida, tan reservada, nunca iba a conseguir el modo adecuado de contestarle. Simplemente le dijo -"Toda mi vida desee que vos pudieras leer mi mente, pero nunca me di cuenta hasta el momento de hoy que nosotros no nos leemos las mentes, nos leemos los corazones. Somos dos enamorados, de los pocos que quedan. Y porque es con vos con el que siempre compartí todo sin importar las consecuencias, porque vos sos el único que me hace feliz. Porque sos el que más me entiende yo te contesto que me quiero casar con vos, y quiero compartir el resto de mi vida a tu lado. Y regalarte todo mí corazón. Sin importar nada."-
El se levantó del suelo y la besó como no lo hacía hacia tiempo. Al besarse probaron sus labios nuevamente, ese beso era idéntico al beso que se habían dado diez años atrás.
Eran dos enamorados de los pocos que quedan en el mundo. Eran dos amigos de la infancia que no necesitaban leerse la mente, porque se leían los corazones. Eran dos seres humanos más del montón, con la pequeña y hermosa diferencia de que ellos se amaban, mientra otros buscaban la pelea, el odio, el mal en el mundo, ellos buscaban amor eterno, sin problemas, sin equivocaciones.
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