Apenas me levanté, miré el reloj que se encontraba en mi mesita de luz, el mismo me indicaba que apenas eran las siete de la mañana. Me levanté de mi cama con los ojos brillosos y una sonrisa que reflejaba alegría.
Haciendo el mayor silencio posible (debido a que en casa todos dormían) fui hasta el baño. Mientras me cepillaba los dientes recordé que había hecho que amaneciera con una sonrisa y los ojos llenos de felicidad. Había soñado con él, con el ser más hermoso del mundo, con el hombre que hace días, meses, años me tiene loca. Con el único que ocupa mi cabeza a toda hora del día. Con el que no me deja pensar en nada más. Con el hombre que con tan solo pensarlo, o con tan solo escucharlo cantar me podía alegrar el día. Con el que más de una vez, mirando una fotografía suya, le pedí que me deseara suerte en los exámenes, al que más de una ves le pedí que volviese a la Argentina, por más de que el no me conociera. Con el que más de mil veces torturé a una amiga. A mi mejor amiga, quien más me entendía.
Esa noche había soñado con el hombre de mi vida, con el rey de mis sueños. Yo sabía que el era inalcanzable para mí en esta vida. Pero juraba estar segura de que en otra vida lo iba a conseguir, de que en otra vida el y yo íbamos a estar más cerca. En otra vida ambos ibamos a vivir en el mismo país. En la otra vida íbamos a tener la misma edad, no íbamos a tener años de diferencia. Y entonces todo sería más fácil, conocernos, hacernos amigos, enamorarnos, casarnos, tener hermosos hijos, con su perfecto hoyuelo, íbamos a poder ser tan felices, íbamos a poder ser una perfecta familia. Y yo podría finalmente tenerlo para mí y para nadie más, e iba a poder de una vez por todas demostrarle lo mucho que lo amo. Por más que ninguno de los dos tuviese idea de las vidas anteriores. Pero de todas formas, las vidas anteriores no iban a tener importancia, porque esta vez Dios nos había unido en el camino, en esta vida Dios quiso que estemos juntos, no como en las anteriores. Y en la nueva vida teníamos que conseguir todo lo que en la anterior quisimos pero no logramos. En esa vida íbamos a poder ser por siempre y para siempre uno solo los dos.
El sueño había sido tan real, quizás, solo quizás, el sueño había sido un adelanto de nuestra próxima vida. Porque en mi sueño el y yo estabamos juntos, y eramos felices los dos, sin distancias, sin parejas, sin complicaciones, era como si lo demás no existiese. En el sueño ambos vivíamos nuestro cuento de hadas hecho realidad.
Terminé de arreglarme en el baño y mirándome al espejo sonreí y dije "hoy va a ser un gran día", antes de dirigirme a mi pieza pasé por la cocina, tomé una manzana y la fui comiendo en el camino. Al llegar a mi pieza prendí el reproductor de música y me tiré en la cama a escuchar a mi amor imposible, o por lo menos eso es lo que creo, con su banda, con sus amigos cantar "Smile", la canción que siempre me levantaba el ánimo y siempre me producía ganas de bailar y saltar. Y apenas él empezó a decir: "You don't have to have money, to make it in this world. You don't have to be skinny baby, if you wanna be my girl. Oh you just gotta be happy, but sometimes that's hard." Esas palabras que alentaban a tantas fans, y que a más de una hacían sonreír en los días más oscuros, esa estrófa de la canción hizo que vuelva a sonreír y que con toda la seguridad del mundo me dijera a mi misma:
"Juro, que voy a hacer posible lo imposible con tal de que alguna vez en ESTA vida el me registre, y pueda conocerme. Después si le caigo mal, será en una próxima vida en la cuál nuestros corazones se unan."

AIIAIAIAIA, YO TE COMPRENDO TOTALMENTE.. Yo, en esta o en otra o en otras miles, estare al lado da Danny, (en mi caso), aunque sea para que me putee si quiere xd hahaha..
ResponderEliminarMe encanto! :)