sábado, 19 de diciembre de 2009

Detrás de un gran amor... hay una gran historia.

Extraído de: "El cuaderno de Noah."
T
odo había empezado en 1932, poco después de su graduación, la primera noche del festival de Neuse River. El pueblo entero estaba en la calle, disfrutando de la barbacoa y los juegos de azar. Era una noche húmeda; por alguna razón, recordaba claramente ese detalle. Había llegado solo, y mientras se abría paso entre la multitud, buscando a algún conocido, vio a Fin y a Sarah, dos amigos de la infancia, charlando con una desconocida. Recordó que la chica le había parecido bonita, y que cuando finalmente se unió al grupo, lo había mirado con unos ojos brumosos que todavía lo obsesionaban.
-Hola -dijo simplemente y le tendió la mano-. Finley me ha hablado mucho de ti.
Un comienzo vulgar que sin duda habría olvidado si se hubiera tratado de cualquier persona. Pero cuando le estrechó la mano y vio esos impresionantes ojos color esmeralda, supo de inmediato que podría pasarse el resto de su vida buscando una mujer semejante y no encontrarla nunca. Tan extraordinaria, tan perfecta le pareció mientras la brisa estival soplaba entre los árboles.
A partir de ese momento, fue como si lo arrastrara un viento huracanado. Fin dijo que ella pasaría el verano en New Bern con su familia porque su padre trabajaba para R.J. Reynolds, y aunque él se limitó a asentir con la cabeza, la mirada de la chica hizo que su silencio pareciera apropiado. Fin rió, porque intuía lo que estaba pasando, y Sarah sugirió que compraran unas gaseosas y se quedaran en el festival hasta que la gente se marchara y los puestos cerraran.
Se vieron al día siguiente, y al siguiente, y pronto se hicieron inseparables. Todas las mañanas, excepto los domingos, cuando él tenía que ir a la iglesia, Noah terminaba sus tareas lo antes posible, e iba directamente Fort Totten Park, donde ella lo esperaba. Dado que la chica acababa de llegar y nunca había estado mucho tiempo en el pueblo pequeño, se pasaban el día haciendo cosas completamente nuevas para ella. Noah le enseñó a enganchar el cebo al anzuelo y a pescar percas en los bajíos, y la llevó a explorar las zonas más alejadas de Croatan Forest. Paseaban en canoa, contemplaban las tormentas eléctricas de verano, y muy pronto fue como si se conocieran de toda la vida.
Pero también Noah aprendió cosas nuevas. Durante el baile del pueblo, en el granero del tabacal, ella le enseñó a bailar el vals y el charleston, y aunque al principio él e movía con torpeza, la paciencia de la joven finalmente dio frutos y bailaron juntos hasta la última pieza. Después Noah la acompañó a casa, y cuando se despidieron en el porche, la besó por primera vez, preguntándose por qué había esperado tanto. Poco después la trajo a esta casa, le enseñó las ruinas y le dijo que algún día la comprarían y la repararía. Pasaron muchas horas juntos hablando de sus sueños -los de él, de conocer el mundo; los de ella, de dedicarse al arte- , y en una húmeda noche de agosto, los dos perdieron la virginidad. Tres semanas después, cuando ella se marchó, se llevó consigo el resto del verano y una parte de él. A primera hora de una lluviosa mañana, Noah la miró partir con unos ojos que no habían dormido en toda la noche, y volvió a casa a hacer las maletas. Pasó la semana siguiente a solas en Harkers Island.













PD: Ojalá yo escribiese así. ):

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